domingo, junio 9

Maletas, estaciones, trenes...

Gente con maletas que viene y va, prisas aceleradas, silencios a todo volumen... Y en medio de ese complot absurdo de corazones rotos la hallé a ella. A su mirada, a sus labios. Perder a alguien siempre es duro. La mayoría de las veces es temporal, pero hay ocasiones en las que es para siempre. Y las que son para siempre... Nos encogen el corazón, agarrotan la mirada y fragmentan en millones de pedazos la película de momentos que durante tanto tiempo se ha creado en nuestro cerebro. Y sin embargo, hay gente que escoge voluntariamente la opción de perder a alguien para siempre. ''Adiós'', susurró, mientras el megáfono anunciaba el último aviso para la salida del tren. ''Nunca te olvidaré''. ''Cuando me des la espalda y comiences a andar hacia el andén de ese tren, ya me irás olvidando en cada paso. Cuando el tren se ponga en marcha y mires a través de la ventana, nuestra película se irá fragmentando cada segundo, cada segundo que ese estúpido tren te aleja 1 centímetro más de mi. Porque en el momento en que decidiste venir a la estación ya me olvidaste para siempre''. Pero ya era demasiado tarde, la silueta del tren había desaparecido entre los últimos rayos de sol y con el tren, ella. 

sábado, mayo 11

una tal yo

''He aprendido que da igual las veces que hayas llorado, las veces que te hayas dicho a ti mismo que eso no iba a volver a ocurrir, porque siempre vuelve a pasar. Porque aunque engañes a tu corazón, al surco que otras personas tallaron en él dará igual porque no hay nada más fuerte que el deseo de algo prohibido.Puedes esconderte, huir de él, incluso mentir en voz alta para acabar creyendo tú mismo que esa mentira es verdad, y sin embargo, todo eso volverá a dar igual, porque el volverá y con el ese bálsamo que envolvía al surco. Puedes pensar que esa será la última vez, el último beso, suspiro, la ultima vez que duermas sobre su espalda si así tienes la  conciencia tranquila, en ese caso, deja de arrepentirte en cada beso, cada rechazo, cada vez que pones al descubierto un fragmento más de tu corazón, cada vez que muestras un poco más de ti, deja de arrepentirte solo por miedo a que, o bien el surco sea más grande, o se cree otro en cualquier incógnito rincón de tu ventrículo izquierdo. Ahora puedes leer esto y pensar que tengo razón, pero que no vas a caer en la tentación, o bien puedes pensar que la vida son dos días como dice la canción y que, ya que hay que ser uno mismo, que lo seamos, que lo seas, que no dejes de respirar y que en cada aliento recuerdes un motivo por el que vale la pena, busca o invéntate tentaciones, desealas, cae en ellas una y otra vez, se capaz de sonreír cuando el puto surco te impida bombear sangre al resto de tu cuerpo. Parece que a todo el mundo le asusta la idea de sufrir, de llorar. Pero ¡ya ves tú!, lo único que las lágrimas pueden hacer es hincharte los ojos y humedecerte las mejillas. Una sonrisa puede alegrar un día, una semana, un mes y hasta el corazón. Igual piensas que no tiene sentido nada de lo que acabo de escribir, y la verdad es que tienes parte de razón en ello, pero todo esto es porque me he dado cuenta en el tiempo que he malgastado evitando tentaciones, deseos y anhelos solo por no ¿sufrir?. Así que, sí, tienes permiso para gritar, caer (o tropezar), tirar piedras, borrarlas, llorar, hacer el ridículo, ser tu mismo, emborracharte, alcanzar metas, recorrer mil caminos, atreverte a ser olvidado (y recordado), a equivocarte, volver a hacerlo, soñar con cosas imposibles, inventar  historias, imaginar, sonreír, corre hacía atrás, hacia delante, ser quien siempre has querido ser, cometer errores (muchos), saltar de alegría, llorar de felicidad.... Sí, tienes permiso para vivir.''

Firmado, una tal yo